viernes, 12 de febrero de 2016

Suspiros



Nosotros, somos ellos,
roja sangre como rojo sus corazones,
lástima que hay que contarles que no solo en canciones,
de todas las madres nace algo bello.

Respiro su mirada inquietante,
respiramos ambiente alarmante
respira tan sigilosamente
por el miedo de ser inmigrante.

Horas huyen de los atacantes
con palabras y desprecios
ni una sonrisa ofrecemos de aprecio
segundos descansan sin contrincantes.

Ni un abrazo en la distancia,
ni una mano que abraza a otra mano
no reflexionamos: todos somos seres humanos
ante ellos no hay tolerancia.

Un capricho quisiera regalarte,
el demostrarte que todos somos diamantes,
que nadie recita ni escribe igual que Dante,
porque un suspiro basta para calcarte.

                                    


                                                           Lucía Mingorance González

jueves, 11 de febrero de 2016

Desigualdad economica en el mundo

Cuando el trabajo de una persona florece hacia el éxito es justo que
sea recompensado, y no solo su recompensa es el dinero, sino la
satisfacción de otras personas; hablando por ejemplo en el caso de
Facebook.
A veces se nos hace cuesta arriba no mirar al de al lado y
compararnos, me parece absurdo que mucha gente se queje del cobro de
los demás , mientras que muchos consejos nos cuentan : " tienes que
trabajar en lo que te llene y en lo que te guste". Si para alguien el
dinero es una virtud y con eso puede continuar caminando; genial, pero
hay cosas no materiales con las que la gente te puede pagar, como un
agradecimiento.
Cuando das sin pedir nada a cambio es cuando realmente te van a pagar,
ya sea con una mirada, una palabra o incluso un suspiro.
¿De verdad te gustaría estudiar 12h al día durante un año algo que no
te guste solo para cobrar 12000€ al mes? ¿Crees que soportarías esa
carga toda tu vida?
Pienso que no hay nada mejor que sentir que tu trabajo es valorado.
Todos vivimos del mismo sol y de la misma luna y bajo el mismo cielo,
si cada uno tuviese su propio cielo, luna y sol, no se daría una buena
convivencia. Si cada persona tiene uno propio, un sol brillaría más
que otro, una luna alumbraría más que otra, pero el hecho de ser capaz
de compartir tu luz y alumbrar el cielo de los demás, es lo que
realmente vale y te aseguro que con el dinero no se puede lograr.



                                                  Lucía Mingorance González

domingo, 25 de octubre de 2015

Tinieblas

Me despierto en las tinieblas de los obstáculos de este camino, intento abrir los ojos y deshacerme de la oscuridad que muerde brúscamente mi destino; sonrío, sin mirar atrás, lentamente doy un paso, dos, tres... y me dirijo a la luz del amanecer que forcejea con los mordiscos que me retrasan el paso, aprendo que con los ojos cerrados puedes ver más que con los ojos abiertos.
No sé si sentirse bien es ir en el buen camino, o es que no estoy aprendiendo de ningún error en ese momento que en minutos después, me enseñe a ser mejor persona.
No sé si algún grave error en mi vida me ha podido dejar huella en el alma, no lo sé.
No sé si puedo percibirme tal y como soy, no lo sé.
Sé que puedo mirar con el corazón y batallar con mis defectos para mejorar mis virtudes.
                                                                                               


                                                                               Lucía Mingorance González.

domingo, 12 de abril de 2015

Tras la neblina, un amuleto



 Quisiera esconderme tras la nube
que poco a poco te va tapando,
el gran corazón que se va cansando
dentro de la musa que siempre tuve.

Eres de un cuento, punto y coma
que prosigue leyendo un secreto,
cuan valioso tu don de amuleto
y una sonrisa: tu buen idioma.

Pues tras la nube me voy asomando,
releo los textos de esos labios
que me cuentan el paso de tus años.


Quizás sea un sueño tan infando
que tú equivalgas a tantos sabios,
como en la vida sufriste daños.




                                                                                         Lucía Mingorance González

El toque amargo de el pensamiento

Soy yo misma, soy mi peor influencia, y si sigo mis acciones, no voy a tolerar mis experiencias.
Temo perder; el tiempo, romper; el hilo, sostener; mi propio peso. Prefiero morir luchando en el tiempo, que ganando soledad en unos segundos. No me basta con soportarme, estoy pensando en ese hilo, que si se rompe, se desmonta mi destino, estoy buscando una unión que sienta lo que no se ha roto aún. Y solo me miro en el reflejo de la cuchara y me veo como la brisa que acaricia al mar: lentamente equivocada.
No tengo prisa y no tengo tiempo; no soy ese tipo que se parece, soy yo, mi persona.
Cuando respiro, absorbo el perfume amargo de las miles de miradas que me observan; "qué va, no me importa".-digo- "me importa,¿qué hago mal?".- pienso-.
A veces, todo se nos da la vuelta, se nos caen las ganas del bolsillo, junto con las únicas monedas de la suerte que pudimos recoger de nuestro pasado. Te llevas la experiencia de haber notado que estás solo ,pero te ayudan, pero no te vale, solo piensas en este nexo: "pero".
Y si no llego a sentirme triste, es porque algo malo estoy haciendo, y en muchos momentos, mi primera opción es despedirme.
Y el reflejarme no quiero que me sirva para darme cuenta de cómo soy realmente. Porque prefiero reflejarme en mi actitud y corregirme por el público. Prefiero darte gracias y quedarme humilde, a perfeccionarme y quedarme sin nada. Si en verdad soy yo, puedo mostrarme y actuar como sé; y a veces no me encuentro, porque no sé que me he perdido y no quiero buscarme, porque me he caído. Y prefiero golpearme y llorar, a golpearme y morir.
No quiero creer que soy valiente, quiero saber que puedo llegar a serlo.



                                       


                                                                                       Lucía Mingorance González

viernes, 24 de octubre de 2014

Quédate conmigo

Hundámonos en el Titanic con las manos bien unidas, para que el cielo no nos separe y enlace nuestras vidas, sé la barca que me salve, de la mar enfurecida, sé un ángel  o un ave que me eleve cuando decida; que todo lo que hago no tiene ni meta ni partida, sé la luz en mi camino , sé la musa de mi vida.
Coge fuerzas para aventurarnos a un colectivo de alegría, a ver si pueden separarnos en esta noche sola y fría. Siéntete siempre conmigo, que esta maldita distancia no va a quedarse de testigo, mientras digo , que la ropa no me abriga , que sólo tú eres mi abrigo. No toleres las mentiras del destino enfurecido, yo te escribo y te pido, por favor:"quédate conmigo."



                                                                               Lucía Mingorance González

viernes, 17 de octubre de 2014

Sueños

Ojalá los sueños fueran infinitos u ojalá los sueños nunca existiesen, los sueños ilusionan y la ilusión es imaginación del ser humano. Inútiles todos los falsos sueños que te abandonan sin contarte el final. Odiosos esos sueños que te atrapan y te hacen creer que la vida es de otra manera.
Ojalá pudiéramos ser los productores de nuestros sueños para así llevarlos a la vida real.
Los sueños deseados son los que menos se sueñan, al fin y al cabo estamos acostumbrados a ser engañados y , a dejarnos llevar por consejos desconocidos.
Todo gran sueño cumplido es un gran regalo del que pocas  veces podemos disfrutar.





                                                                             Lucía Mingorance González