domingo, 12 de abril de 2015

Tras la neblina, un amuleto



 Quisiera esconderme tras la nube
que poco a poco te va tapando,
el gran corazón que se va cansando
dentro de la musa que siempre tuve.

Eres de un cuento, punto y coma
que prosigue leyendo un secreto,
cuan valioso tu don de amuleto
y una sonrisa: tu buen idioma.

Pues tras la nube me voy asomando,
releo los textos de esos labios
que me cuentan el paso de tus años.


Quizás sea un sueño tan infando
que tú equivalgas a tantos sabios,
como en la vida sufriste daños.




                                                                                         Lucía Mingorance González

El toque amargo de el pensamiento

Soy yo misma, soy mi peor influencia, y si sigo mis acciones, no voy a tolerar mis experiencias.
Temo perder; el tiempo, romper; el hilo, sostener; mi propio peso. Prefiero morir luchando en el tiempo, que ganando soledad en unos segundos. No me basta con soportarme, estoy pensando en ese hilo, que si se rompe, se desmonta mi destino, estoy buscando una unión que sienta lo que no se ha roto aún. Y solo me miro en el reflejo de la cuchara y me veo como la brisa que acaricia al mar: lentamente equivocada.
No tengo prisa y no tengo tiempo; no soy ese tipo que se parece, soy yo, mi persona.
Cuando respiro, absorbo el perfume amargo de las miles de miradas que me observan; "qué va, no me importa".-digo- "me importa,¿qué hago mal?".- pienso-.
A veces, todo se nos da la vuelta, se nos caen las ganas del bolsillo, junto con las únicas monedas de la suerte que pudimos recoger de nuestro pasado. Te llevas la experiencia de haber notado que estás solo ,pero te ayudan, pero no te vale, solo piensas en este nexo: "pero".
Y si no llego a sentirme triste, es porque algo malo estoy haciendo, y en muchos momentos, mi primera opción es despedirme.
Y el reflejarme no quiero que me sirva para darme cuenta de cómo soy realmente. Porque prefiero reflejarme en mi actitud y corregirme por el público. Prefiero darte gracias y quedarme humilde, a perfeccionarme y quedarme sin nada. Si en verdad soy yo, puedo mostrarme y actuar como sé; y a veces no me encuentro, porque no sé que me he perdido y no quiero buscarme, porque me he caído. Y prefiero golpearme y llorar, a golpearme y morir.
No quiero creer que soy valiente, quiero saber que puedo llegar a serlo.



                                       


                                                                                       Lucía Mingorance González

viernes, 24 de octubre de 2014

Quédate conmigo

Hundámonos en el Titanic con las manos bien unidas, para que el cielo no nos separe y enlace nuestras vidas, sé la barca que me salve, de la mar enfurecida, sé un ángel  o un ave que me eleve cuando decida; que todo lo que hago no tiene ni meta ni partida, sé la luz en mi camino , sé la musa de mi vida.
Coge fuerzas para aventurarnos a un colectivo de alegría, a ver si pueden separarnos en esta noche sola y fría. Siéntete siempre conmigo, que esta maldita distancia no va a quedarse de testigo, mientras digo , que la ropa no me abriga , que sólo tú eres mi abrigo. No toleres las mentiras del destino enfurecido, yo te escribo y te pido, por favor:"quédate conmigo."



                                                                               Lucía Mingorance González

viernes, 17 de octubre de 2014

Sueños

Ojalá los sueños fueran infinitos u ojalá los sueños nunca existiesen, los sueños ilusionan y la ilusión es imaginación del ser humano. Inútiles todos los falsos sueños que te abandonan sin contarte el final. Odiosos esos sueños que te atrapan y te hacen creer que la vida es de otra manera.
Ojalá pudiéramos ser los productores de nuestros sueños para así llevarlos a la vida real.
Los sueños deseados son los que menos se sueñan, al fin y al cabo estamos acostumbrados a ser engañados y , a dejarnos llevar por consejos desconocidos.
Todo gran sueño cumplido es un gran regalo del que pocas  veces podemos disfrutar.





                                                                             Lucía Mingorance González

sábado, 3 de mayo de 2014

El corazón perdido

Encontrar un sentimiento abandonado , tirado en el suelo ; cómo osan desecharlo junto con el corazón .Puede que nuestro corazón nos haya defraudado un par de millones de veces , pero son menos que las veces que nos marca el ritmo de nuestra vida.
Observar cómo irradia en nuestros corazones el brillo de su sonrisa que es veneno para el infierno.
Cómo son capaces de abandonarlo , de deshacerse de él, no necesitando su ayuda. Coger un corazón tirado en el suelo, no es robar , es acoger , ¿por qué no regalárselo a alguien que tiene el corazón roto y clavada la pena?
Nunca tengas dos corazones en el mismo pecho , eres traicionado mientras que él es traicionero , te bastará con llorar una sola vez.

 Lucía Mingorance González

sábado, 26 de abril de 2014

Horizonte

Recuerda lo que un día se llevó la marea , lo que escribiste en la arena , y ella lo borró con sus tentáculos acuáticos, recuerda que lo arrastró al horizonte , para hacerte aún más fuerte , para enseñarte a correr cuando es necesario , y a caminar cuando no vas al ritmo de su oleaje.
Bienvenido a la procesión de tu vida , ahora es cuando toca alzar tus alegrías , bailar con ellas y seguir adelante al ritmo de la armonía. ¿Cuántas horas eres capaz de caminar junto a ellas? Sin abandonarlas , sin empezar a detectarte defectos y a desvanecerte. 
Emprende la visita al mundo respirando aire puro y expulsando lo que deseas que la marea se lleve. Si andas de puntillas , que sea para acariciar el "Ballet" , si andas de talones , que sea para limpiarse el zapato ; pero siempre siempre ,¡ pisa fuerte !nunca se sabe si con un mísero dedo meñique pueden llegar a derrumbarte.









                                                                                        

 Lucía Mingorance González